“¿Es para mí? Si es para mí, dile que no estoy….” Posible conversación entre Aquiles y vendedora de un pequeño puesto de recuerdos del museo del Hermitage.
Paseando por las calles de Moscú, encontré a un hombre de mediana edad, ataviado con una gorra de marino, que vendía unos cuantos libros, probablemente para completar su exigua pensión. De inmediato, recordé aquel poema de Alberti y esto desató mi imaginación…